martes, 15 de julio de 2008

La educación

Para comprender la educación en Freire, hay que entender como considera al analfabeto. “La concepción ingenua del analfabetismo lo encara como si fuera absoluto en sí o una hierba dañina que necesita ser erradicada (de ahí la expresión corriente: ‘erradicación del analfabetismo’). O también lo mira como si fuera una enfermedad que pasará de uno a otro, casi por contagio (…) La concepción crítica del analfabetismo, por el contrario, lo ve como una explicitación fenoménico-refleja de la estructura de una sociedad en un momento histórico dado.”[1] Freire cree que la conciencia del analfabeto es una conciencia oprimida, por lo tanto, alfabetizar es sinónimo de concientizar. Esta concientización se logra por medio de "reflexión y acción", que sería transformar la realidad. La alfabetización será auténticamente humanista en que procure la integración del individuo a su realidad nacional, y en la medida que le pierda el miedo a la libertad. En el proceso de alfabetización, el educador "deposita" en los analfabetos palabras, sílabas, letras.

La educación para la libertad, planteada por el autor, es un método de aprendizaje y no de enseñanza, ya que pretende que los oprimidos digan su palabra, construyan el mundo a partir de la acción y la reflexión. En este sentido, entiende a la educación como un proceso dialógico y de educación, a partir de una relación horizontal, en contraposición con la educación jerárquica tradicional. “Nuestro papel no es hablar al pueblo sobre nuestra visión del mundo, o intentar imponerla a él, sino dialogar con el sobre su visión y la nuestra”[2].

De lo que se desprende, un hombre-mundo que exige permanente una postura reflexiva, crítica y transformadora, que no se detiene sólo en el verbalismo sino que exige la acción.

Paulo Freire nos muestra la finalidad básica de toda función educativa que es el mostrar a cada alumno como valioso, importante en sí mismo y poseedor de cultura, ya que cultura "es tanto poesía realizada por poetas letrados como la poesía contenida en un cancionero popular", es decir "toda creación humana".

como dice Freire, siempre es posible crear una "nueva pedagogía", un "nuevo hombre" y "un nuevo mañana", ya que el "cruzarse de brazos" implica que el hombre se venza frente al poder de los hechos, perdiendo esa capacidad critica que le hará transformar la realidad en pos del bienestar común.



[1] Barreiro, Julio en Freire, Paulo: “La educación como práctica de la libertad”; Introducción; página 12.

[2] Freire, Paulo: “Pedagogía del oprimido” página 117.

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