Paulo Freire en sus documentos cristaliza el funcionamiento de los modelos de educación bancaria, para replantearse en el contexto y posicionarse como sujeto crítico.
De esto resulta:
· Que el educador es siempre el que educa y el educando, es el educado;
· Que el educador es quien disciplina y el educando, es disciplinado;
· Que el educador es quien habla y el educando, quien escucha;
· Que el educador es quien elige el contenido de los programas y el educando los recibe en forma de depósito;
· Que el educador es siempre el que sabe y el educando, el que no sabe;
· Que el educador es siempre el sujeto del proceso y el educando, sólo su objeto.
De esta manera, de la concepción bancaria se materializa otro esquema que postula que:
· Que nadie educa a nadie;
· Que nadie se educa solo;
· Que los hombres se educan entre sí, mediatizados por el mundo.
De lo que se desprende, un hombre-mundo que exige permanente una postura reflexiva, crítica y transformadora, que no se detiene sólo en el verbalismo sino que exige la acción.
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